viernes, 16 de junio de 2017

Concentración en Bilbao en favor de Standing Rock

Hoy, 12 de junio, miembros de la Plataforma contra el BBVA hemos denunciado la financiación por el BBVA del oleoducto DAPL que atravesará la reserva lakota de Standing Rock poniendo su agua en peligro. En la concentración ha estado también Rafael Gonzales Tufawon, indígena dakota que participó en la resistencia a este oleoducto en Standing Rock y que está realizando una gira en Europa como representante de esta campaña.
Incluimos la denuncia que hemos hecho al BBVA hoy y que seguiremos haciendo con este y otros proyectos que afectan al medio ambiente y las personas, e inciden en el cambio climático.


COMUNICADO:

Más hipocresía e irresponsabilidad del BBVA contra las denunicas por su financiamiento del Oleoducto DAPL

No acostumbra el BBVA a darse por aludido en nuestras continuas y varias denuncias contra su quehacer. Pero no ha sido así en la denuncia referente a su financiación del DAPL, el Oleoducto de Acceso Dakota a su paso por la reserva indígena de Standing Rock.

Quizás no podía obviar la situación ante la gran movilización desatada que ponía en entredicho su presunta responsabilidad ética con la financiación de proyectos, desde su manida RSC hasta los Principios de Ecuador (que ella misma ha presidido últimamente). La campaña impulsada por más de 500 organizaciones internacionales y la entrega de más de 700.000 firmas para que cese su financiación de DAPL ha obligado al BBVA ha hacer pública una nota justificando su finaciación del DAPL.

Además de los mencionados, el BBVA alardea de subscribir también los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, los Principios de Negocio y Derechos Humanos de la ONU y pertenecer al Thun Group de Derechos Humanos. Según su comunicado, además de pertenecer a estos grupos y seguir esas directrices, el BBVA presuntamente siempre tiene en cuenta los criterios ambientales y hace sus propias evaluaciones medioambientales. Así dice, aunque no precisa cuales son ni donde se encuentran.

"La transacción del financiamiento del proyecto de Oleoducto de Acceso Dakota fue evaluada bajo estas directrices. BBVA es uno de los 17 bancos cuyos préstamos financiaron el proyecto y hemos cumplido con nuestras obligaciones de financiamiento bajo los acuerdos que rigen nuestro compromiso de préstamo de 120 millones de dólares", dixit.

Pues, bien, no las ha debido hacer muy bien, porque si bien el BBVA ha financiado otros oleoductos (Camisea, Sur de Perú, etc) parece ignorar los enormes impactos asociados a este tipo de infraestructuras. Sólo en estados Unidos este año ya se contabilizan 15 accidentes de oleoductos, 29 el año pasado y 41 el anterior. Ni que decir tiene que derrames de oleoductos o gaseoductos contaminan los acuíferos de la que dependen ecosistemas, cultivos o incluso el abastecimiento humano, igual que ocurre con la tierra. También pueden causar incendios con su consecuente impacto ambiental y social.

BBVA tiene ejemplos cercanos como el oleoducto Kinder Morgan que también transporta petróleo de bituminosas desde Canadá y que está asociado con accidentes continuos. El último en febrero de este año cuando explotó una sección en Texas. El año pasado sus terminales registraron 9 derrames en Nueva Jersey y Texas, con daños valorados en 1,5 millones de dólares. El 6 de enero fue condenado a una multa de 745.000 dólares por distintas violaciones incluido un derrame de más de 30.000 litros de combustible al río Delaware. El 14 de febrero provocó un escape de gas por valor de 16.598 dólares. Un día más tarde sufría una explosión y un incendio en Texas.

El año pasado el Departamento de Salud informó de 745 derrames sólo en Dakota Norte. Para mayo del 2017 la media es de 2 derrames por día, cada día! En uno de ellos, en 2016, fueron más de 60.000 los litros derramados. Se calcula que unos 70 millones de litros de petroleo y subproductos han sido derramados, filtrados o mezclados en el aire, el suelo y las aguas de Dakota del Norte desde 2006 hasta el 2014.

El DAPL transcurre bajo el lago Oahe, el único acceso a agua para el pueblo Sioux (lakota) de Standing Rock. Pero también se nutren de estas aguas 7 millones de personas. Por lo que los riesgos son patentes. Sin comenzar a operar el DAPL ya confirmó las sospechas con un derrame de 317 litros, a 177 km del lago Oahe.

Por ello el BBVA puede decir todo lo que quiera, que es inconcebible que este proyecto pueda ser aceptable ambientalmente y mucho menos humana y socialmente, no ya realizando a estudios sino a simple vista. Debemos recordar también que el DAPL fue paralizado por el ex-presidente Obama debido a sus impactos ambientales y reiniciado con Trump.

A los datos ofrecidos de población cuyo abastecimiento hídrico depende estos acuíferos, debemos añadir que el elemento principal de la discordia con los indígenas, es que el DAPL atraviesa la reserva de Standing Rock. Este territorio es protegido, es una reserva, para garantizar la supervivencia de este pueblo, y entre otras medidas se contempla el respeto de su territorio y medio ambiente, algo que viola este proyecto. Nuevamente, ni BBVA ni nadie puede plantear nada a este aspecto. Máxime conociéndose el sentir de la comunidad, manifiesto de mil formas distintas y cuando no se ha realizado consulta alguna para conocer su posicionamiento.

Además de estas afecciones locales y directas tenemos que este oleoducto tiene como único fin el abastecer de más petróleo a la economía usamericana, que hace poco ha abandonado los acuerdos del cambio climático. Con la característica que es un petroleo muy pesado, de muy pobre calidad, muy alto en azufre y por tanto de gran efecto invernadero. Sorprende que el BBVA no haga mención a este aspecto. Bueno, no tanto, porque obviamente es un aspecto negativo que es preferible obviar.

El BBVA concede premios cada año a la investigación del Cambio Climático, pretendiendo así resarcirse de su responsabilidad directa por la financiación de numerosas actividades que contribuyen a éste: desde la industria automotriz y aeronáutica, la energética y eléctrica, la extracción, refino y comercialización de combustibles fósiles, y todas las infraestucturas asociadas como carretera, aeropuertos, embalses, refinerías u oleoductos como éste. BBVA declaró el año pasado un "compromiso para luchar contra el cambio climático con una serie de iniciativas de cara a la Cumbre del Clima de París (COP21) que incluían la suscripción a varias "declaraciones que ratifican su intención de seguir trabajando a favor del cuidado medioambiental". Como en el caso que nos atañe, del DAPL, nos tememos que el compromiso del BBVA es meramente ése: subscribir declaraciones con las que limpiarse las manos sin hacer nada al respecto.

En este caso el petróleo que transportará el DAPL produce tres veces más gases de efecto invernadero que el normal, por lo que las consecuencias son claras. A cada barril de petróleo (136 kilogramos) de bituminosas le corresponden unos 79 kilogramos de gases de efecto invernadero. Además hay que añadirle el efecto en el cambio climático asociado a la deforestación, ya que como todas sabemos, necesitamos de bosques para absorber el CO2.

Además de lo que supone a nivel global, a nivel local también nos debe preocupar, pues Muskiz, Euskal Herria, sería uno de leos destinos de ese petróleo de consecuencias tan graves para el medio ambiente, el clima y la salud.

Por eso una vez más exigimos al BBVA que deje de financiar este y otros proyectos de gran impacto para el medio ambiente, el clima y las personas y deje de escudarse en palabrería.
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